sábado, 2 de julio de 2011

Retazos de un sueño

Alexiel oía los latidos de la realidad dentro de sus oídos. Sonaba como una campana de una iglesia, sonaba bien, pero aun así dudaba que la realidad fuese, de por sí, real. No había nada que no pudiese hacer, no había nada que no pudiese pasar y aún así, se sintió miserable e hipócrita. Se tumbó en la cama, bañada por los rayos del Sol, y muy pronto cayó en el más profundo de sus sueños. Soñó que le crecían alas, soñó que ya no era él, sino un espíritu y vio a una chica completamente distinta, radicalmente opuesta a él. 
Lentamente fue caminando detrás de ella, de la persona que se suponía que era su proyección dentro del sueño. Un laberinto de espejos apareció en la habitación y Alexiel tubo que perseguir a su otro yo. No reparaba en las alas trémulas y oscuras que se hallaban en su espalda, solo quería correr, no importaba como, ni lo que costase, pero quería alcanzarla. Se paró para recuperar el aliento y la chica apareció delante de él. No podía distinguir ninguno de sus rasgos, pero sabía que tenía una sonrisa triste dibujada en el rostro. Alexiel se irguió y la chica le ofreció la mano. Al alargar la suya propia para tomarla, los espejos estallaron, dejando la habitación de vuelta a su inicial penumbra, pero la chica no desapareció. Siguió envuelta en penumbra, frente a él y con la mano extendida. Alexiel murmuró un leve "¿Qué quieres?" a lo que la chica sonrió y se encogió de hombros. El chico entornó los ojos y vio que en la mano de la chica había una esfera semitransparente de un azul grisáceo. "Parece una galaxia" pensó Alexiel, a lo que la chica asintió como si lo supiese. EL chico alargó su mano para tocar la esfera y esta emitió un brillo casi nuclear que se llevó todo a su paso, incluidas las frágiles alas de Alexiel...
El chico se despertó asustado. "Menudo sueño más raro", pensó. No pudo contener una sonrisa, se levantó de la cama y echó a andar por el pasillo. Lo que Alexiel no vio fue la pelota azul que su hermano le había tirado para despertarle...

(N/A: perdón por la falta de coherencia de éste texto, se me ocurrió anoche justo antes de dormir y lo he reconstruido lo mejor que he podido)

domingo, 13 de marzo de 2011

Pasado y presente

Hoy he vuelto a un tierra en la que cada paso me evocaba un pasado oculto que creía olvidado, pero el asfalto de sus calles recordaba muy bien mi presencia, mis rodillas y mi cara al caer sobre él. Tierra donde moran un gran número de mis demonios, encerrados en casas derrumbadas y reconstruidas que me miran con indiferencia. Hoy he vuelto a una tierra donde las personas son borrones en vagos recuerdos que nunca me hicieron bien, recuerdos que aún plagan mis sueños, recuerdos que tiendo a olvidar, recuerdos que el Tiempo ha dejado de lado en un cajón de mi memoria. Personas, recuerdos y heridas que no cambiaría por nada, caídas hasta el más oscuro abismo y de las que salí milagrosamente. Demonios que me acompañan en mi trayecto y el sonido de mis pasos en un asfalto que grita mudo verdades como puños. Verdades que tiendo a negar pero que aun así, configuran mi presente, al que he aprendido a aceptar y amar... Y mientras me enfrento a mi propia memoria, vuelvo a caer en el asfalto, y al levantarme (y ya no sé cuántas van) veo que mis demonios me miran desafiantes, pero esta vez ya no soy la cobarde que fui, no soy la niña débil, esta vez, mi presente y yo estamos dispuestos a luchar contra esta tierra, este asfalto y estos demonios.